Compañias de vuelos de bajo coste

Líneas aéreas fronterizas

Varias aerolíneas de bajo coste han agitado los viajes aéreos dentro de Europa recortando radicalmente las tarifas a cambio de eliminar muchos servicios tradicionales de pasajeros. Un vuelo de Ryanair desde Hahn (Alemania) a Londres Stansted puede costar tan sólo 50 euros.

El concepto de tarifas bajas se originó en Estados Unidos antes de extenderse a Europa a principios de la década de 1990. Los éxitos más notables aquí son la irlandesa Ryanair, que empezó a operar con tarifas bajas en 1991, y easyJet, creada en 1995.

Las compañías de bajo coste ahorran dinero de varias maneras. Eliminan las comidas gratuitas a bordo y las cobran. Vuelan a aeropuertos secundarios más baratos y menos congestionados. Hacen hincapié en los vuelos cortos, en la rapidez de los tiempos de espera y en la máxima utilización de los aviones. Son duros con el exceso de equipaje. Unos pocos kilos de más pueden duplicar el coste del vuelo.

Hacen hincapié en la venta directa de billetes, sobre todo por Internet, evitando las comisiones de las agencias de viajes. Sólo tienen una clase de pasajero, y no se preocupan por la primera clase o la clase Business. Tampoco se preocupan por las millas de viajero frecuente. Incluso dan a los empleados múltiples tareas. Los auxiliares de vuelo también pueden limpiar la cabina o actuar como agentes de puerta.

Aerolíneas sun country

La primera aerolínea que ideó el concepto de bajo coste fue la norteamericana Southwest en los años 70. En Europa, la idea apareció más tarde, en 1995, cuando EasyJet y Ryanair entraron en el mercado y revolucionaron la forma de viajar en el continente.

El concepto de bajo coste se basa en reducir el coste de los billetes de avión recortando todos los servicios que no son esenciales para viajar. Algunos de estos servicios siguen estando disponibles pero se cobran por separado.

Es el caso de la elección de los aeropuertos. En muchos casos, evitan utilizar los aeropuertos principales, que cobran tarifas más altas a las aerolíneas por su ubicación más conveniente, y vuelan desde aeropuertos más alejados de las ciudades a las que sirven, pero más asequibles.

Otra forma de ahorrar en operaciones es reducir los costes de manipulación del equipaje. En las aerolíneas tradicionales, si usted viaja, por ejemplo, de Lisboa a Florencia, con una escala en París, dejará su equipaje en Lisboa y lo recogerá en Florencia. Con las aerolíneas de bajo coste, las cosas funcionan de forma diferente y cada tramo del viaje se trata como un viaje completamente distinto: el pasajero recoge las maletas en el aeropuerto de escala y debe facturar de nuevo para el destino final.

Aerolíneas más baratas del mundo

Aquí están las listas de las 10 aerolíneas más baratas del mundo y de las mejores aerolíneas económicas de Europa. Esperamos que estas listas le ayuden a buscar vuelos de forma más eficiente y a llegar a sus destinos cómodamente.

Hay varios factores clave que deben tenerse en cuenta a la hora de elegir la mejor aerolínea del mundo, como las normas de seguridad, los comentarios y opiniones de los pasajeros, la calidad del servicio, etc. Sin embargo, la consistencia en la calidad del servicio es sin duda lo más importante. Por eso estos factores se revisan anualmente.

Skytrax es una consultora con sede en el Reino Unido que gestiona un sitio de revisión y clasificación de aerolíneas y aeropuertos. Lleva a cabo investigaciones internacionales para identificar los mejores aeropuertos, las aerolíneas más eficientes, el personal de tierra y de aeronaves más cualificado, los servicios de entretenimiento y restauración a bordo de mayor calidad, etc. Con su trabajo, Skytrax pretende ayudar a los viajeros a elegir la compañía que mejor se adapte a sus necesidades.

Qatar Airways ha crecido hasta alcanzar más de 140 destinos en todo el mundo en un periodo de tiempo relativamente corto. El nivel de excelencia en el servicio ha ayudado a esta compañía, ganadora de múltiples premios, a convertirse en la mejor del mundo. La red de Qatar Airways cubre destinos en Europa, Oriente Medio, África, Asia-Pacífico, América del Norte y del Sur.

Spicejet

Antiguamente, volar era una experiencia en sí misma. Las aerolíneas se dirigían principalmente a los viajeros ricos y de negocios. Los pasajeros eran un grupo mimado, agasajado con comida y vino. En aquella época, los vuelos rara vez estaban llenos. Uno podía estirarse en el asiento vacío adyacente y disfrutar de cuarenta guiños en la silenciosa cabina de pasajeros.

Tras el auge de las compañías de bajo coste, esas ventajas sólo estaban al alcance de los relativamente pocos que viajaban en business o primera clase. Estas comodidades y lujos no eran más que una quimera para la gran mayoría que viajaba en clase económica. Para esos viajeros, volar se convirtió en una experiencia desagradable que había que soportar. Los viajes en avión se caracterizaban por los vuelos abarrotados, los inevitables retrasos, los largos procedimientos de seguridad, las cabinas ruidosas y los escasos regalos.

La pandemia de coronavirus trajo consigo nuevos retos, a la vez que resolvía extrañamente viejos problemas. Además de los largos procesos de seguridad, los cansados viajeros aéreos tuvieron que enfrentarse a las medidas de contención del virus. Además, gran parte de la comida gratuita, antes abundante, desapareció -quizá temporalmente- por el temor al virus. Por otro lado, los que buscaban más espacio han obtenido su deseo. La demanda se agotó, dejando la mayoría de los vuelos prácticamente vacíos. Además, las directrices de distanciamiento social podrían dar a los pasajeros un espacio extra mientras dure la crisis.

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